MÉXICO, D.F., 1 de marzo (apro).- La turbulencia informativa que generó la detención de Elba Esther Gordillo Morales, por uso de recursos de procedencia ilegítima por dos mil 600 millones de pesos, llevó a muchos a creer que la acción del gobierno de Enrique Peña Nieto obedeció a la necesidad de legitimarse y acabar con quienes cuestionan sus posibles habilidades políticas.
Pronto la izquierda y el PAN aplaudieron la detención, maestros que sí trabajan frente al aula y la mayoría de los mexicanos avalaron “la valiente y decidida acción”. Pero hay que entender que la captura obedece más que nada a la reconstitución del presidencialismo absoluto.
Adquiere una fotografía para ilustrar esta nota aquí