MÉXICO D.F., 9 de diciembre (apro).- Dice una anécdota, que probablemente es apócrifa, que una dama, en los años treinta, vio al gran campeón Lasker y le dijo admirada: “Ay, Maestro, ¡daría la vida por jugar como usted!”, a lo que el gran campeón mundial replicó: “yo la he dado, señora”.
Independientemente de si la anécdota es cierta o no, es claro que hay que trabajar muy duramente para progresar en el tablero. Hoy día cualquier jugador que deseé superarse requiere de utilizar muchas horas de su tiempo libre en bases de partidas, resolviendo ejercicios de táctica, analizando los últimos encuentros de los grandes maestros, practicando en torneos y en partidas de entrenamiento, etcétera.
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