MÉXICO, D.F., 15 de enero (apro).- En Michoacán hay 10 mil integrantes de los grupos de autodefensa ciudadana, otros 10 mil de los Caballeros Templarios, unos 10 mil más de la Policía Federal y el Ejército y todos conviven peligrosamente en el mismo territorio minado por la violencia.
La paz en Michoacán bien podría decirse es una paz armada en la que todos los días, desde hace años, hay civiles muertos, heridos y desaparecidos, resultado de una estrategia oficial de guerra fallida contra el crimen organizado.
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