CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ni media hora con un hombre más le alcanzó a México. Inglaterra resistió con diez futbolistas el asedio del equipo de Javier Aguirre, sobrevivió a los centros que cayeron sobre el área de Jordan Pickford y terminó imponiéndose 3-2 para eliminar al Tri en octavos de final en el último partido que esta Copa del Mundo disputó en territorio mexicano.
La expulsión de Jarell Quansah al minuto 54 parecía cambiar el rumbo de la noche. El Estadio Banorte, lleno con 80 mil 824 aficionados que desde tres horas antes habían convertido las tribunas en un mar de banderas verdes, blancas y rojas, volvió a creer. México atacó prácticamente hasta el silbatazo final, descontó con un penalti de Raúl Jiménez y encerró durante largos pasajes a una Inglaterra obligada a defender cada metro de césped.
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