SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis., (apro) .- A dos años del asesinato del sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez, la Diócesis de San Cristóbal de las Casas y la organización Pueblo Creyente denunciaron que la violencia y el despojo territorial en Chiapas no sólo persisten, sino que se han agravado en diversas regiones con desapariciones, secuestros y reclutamiento forzado de niños y jóvenes por parte del crimen organizado.
En un pronunciamiento público, la estructura diocesana y la feligresía de siete regiones del estado advirtieron sobre el incremento del control territorial de grupos delictivos, los feminicidios y la incorporación forzada de menores a labores de halconeo y venta de drogas al menudeo, así como el aumento en el consumo de sustancias entre la población infantil y juvenil.
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