Jenaro Villamil
MÉXICO, D.F., 15 de julio (apro).- Ni a Ionesco, el padre del teatro del absurdo, se le hubieran ocurrido unas escenas tan kafkianas como las vividas en este 15 de julio en los dos epicentros de una República: La Presidencia y el Congreso.
Adquiere una fotografía para ilustrar esta nota aquí