Alvaro Delgado
MEXICO, DF, 8 de septiembre (apro).- Enrique Peña Nieto, como Felipe Calderón en el sexenio pasado, está feliz: Se consolidó en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) la “izquierda moderna”, sinónimo de servilismo con el poder y convivio pleno con la corrupción.
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