Alvaro Delgado
MÉXICO, D.F., 13 de octubre (apro).- Implicados en el horror que ha conmocionado al mundo, en la peor represión del Estado desde 1968, los normalistas de Ayotzinapa, los policías de Iguala y los sicarios que desaparecieron a 43 estudiantes, que aún no se sabe si murieron, tienen un distintivo común: Son pobres.
Adquiere una fotografía para ilustrar esta nota aquí