Juan Pablo Proal
México D.F., 16 de enero (apro).- El continuo desborde de agradecimientos, lágrimas, lamentos, esquelas y escritos alrededor de la muerte de Julio Scherer García no dejan lugar a dudas: Fue un hombre que donde caminó sembró luz. Un columnista escribió que todo aquél que lo conoció seguramente tendría algo que agradecerle. No se equivoca. A continuación expongo mis motivos para hacerlo.
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