Jenaro Villamil
MEXICO, DF, 7 de abril (apro).- La mezcla de farándula y política puede tener un buen inicio, pero casi nunca culmina bien. En Argentina, Evita Perón logró lo que pocas primeras damas alcanzaron en América Latina: convertirse en un fuerte capital social a favor de su esposo, pero fue víctima de sus propios excesos. Y en Francia, el romance de Nicolás Sarkozy con Carla Bruni le generó popularidad efímera al mandatario de centro-derecha, pero no evitó su caída ante los votantes franceses.
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