BENEFICIOS DE LA LECTURA

MÉXICO, D.F., 22 abril (apro).- Pues sí, estimado lector de la presente, servidor es un firme creyente de la necesidad y de las bondades de la lectura. Hijo disfuncional de una de las tantas familias disfuncionales que hay en el mundo, la lectura me ha reconciliado con los de mi propia sangre, ha traído paz a mi espíritu y me ha hecho ver con más optimismo a mis circunstancias.
Antes de ponerme a leer en serio (eso fue como hace cuatro meses), servidor era uno de esos hijos desobedientes que abundan más de lo necesario a lo largo y a lo ancho de este planeta. Hijo de familia, nacido, criado y crecido en la actual globalidad, conformada y regenteada principalmente por el agresivo individualismo y la sagrada propiedad, la constante y necesaria competencia para poder sobrevivir, el economicismo (es decir, la ideología y práctica que concede primacía a los factores económicos sobre los hechos históricos de otra índole), rentabilización (o sea, el hacer que toda cosa, animal e incluso criatura humana y hasta las necesidades y deseos de la misma no sean dignas de atención y no se muevan si no producen ninguna utilidad, beneficio o es rentable), reglas todas que a la familia, institución que la propaganda gubernamental y la publicidad privada, en todos los tonos y por todos los medios que tienen a su alcance, que no son pocos, dicen, recomiendan y hasta exigen que hay que mantener a salvo: mientras esas reglas que rigen la globalidad en la que respiramos, día con día torpedean a esa dizque sagrada institución; ¿Digo bien o miento”


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