MÉXICO, D.F., 28 agosto (apro-cimac).- Las agresiones, extorsiones y violaciones a derechos humanos perpetrados por la delincuencia organizada no cesan, y las autoridades están lejos de asegurar a la población sus garantías más básicas, como el derecho a una vida digna.
Ante la ausencia del Estado, integrantes de comunidades rurales e indígenas, históricamente marginadas, decidieron hacer el trabajo que corresponde a sus gobernantes para defender su vida, su territorio y sobre todo su dignidad, para lo cual conformaron grupos de autodefensa y guardias comunitarias.
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