Rocha Moya vuelve: la respuesta del Gobierno de México al caso Andy López Beltrán

CIUDAD DE MÉXICO (apro) .- Hubo dos relojes este viernes.

El primero marcaba poco después de las tres de la mañana, hora de la Ciudad de México, cuando un Gulfstream de la Armada aterrizó en el aeropuerto capitalino con Fernando Farías Laguna adentro, excontralmirante, señalado por la FGR de encabezar la red de huachicol fiscal que operó en las aduanas marítimas. Venía de Buenos Aires, donde lo detuvieron en abril viajando con un pasaporte guatemalteco falso. Antes de subirlo al avión, agentes del FBI y de la DEA pidieron verlo en el penal de Ezeiza. El gobierno mexicano tenía tanta prisa por tenerlo aquí que desistió de su propia solicitud de extradición para acelerar la expulsión. Es un detalle menor que conviene guardar: cuando dos gobiernos se disputan a un hombre que sabe cosas, el que llega primero al locutorio manda.



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