MÉRIDA, Yuc. (apro).- Josefina tiene 70 años, camina apoyada en un bastón y padece problemas de movilidad. El hartazgo ante la falta de acceso a sus derechos la llevó a protestar bajo la lluvia, el sol y el frío en la calle. Exige acceso al agua, denuncia cobros excesivos por el servicio y reclama la pensión tras el fallecimiento de su expareja, de quien fue concubina. A estas demandas se suma el intento por demeritar sus palabras.
Desde el inicio advirtió que su protesta no surge de la locura, sino del ejercicio de un derecho.