BRUSELAS, 1 de marzo (apro).- La dura crisis económica que golpea a los países europeos ha favorecido el crecimiento electoral de las opciones nacionalistas de extrema derecha, aquellas que responsabilizan de todos los males a la población extranjera, contra la que aplican medidas de control y expulsión ahí donde llegan a gobernar.
Así sucedió el pasado 25 de febrero, cuando el consistorio (consejo comunal) de la ciudad belga de Amberes –gobernada desde enero pasado por el partido separatista de derecha Nueva Alianza Flamenca (NVA, por sus siglas en neerlandés)– aprobó el reglamento que introduce el pago de una contribución diferenciada y elevada a los extranjeros que tramiten su carta de identidad en la administración local.
Adquiere una fotografía para ilustrar esta nota aquí