Hacia la protección civil ciudadana

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Otra vez, la solidaridad espontánea inundó el espacio público ante la tragedia. La fuerza destructora del sismo del 19 de septiembre de 2017 hizo que miles se movilizaran de muy diferentes maneras para ayudar a los directamente afectados. Pero, otra vez, la improvisación tuvo que sustituir la inexistente organización previa. Es que México prefiere tener un inservible servicio militar obligatorio que un servicio de protección civil que nos organice en forma permanente y, además, algo también muy importante, que organice al gobierno.
El proyecto de reforma constitucional sobre la protección civil se ha mantenido en el mecanismo de congelación del Congreso durante dos décadas. Es hora de rescatarlo, como damnificado que es de la ausencia de razones y explicaciones que prevalece en la lucha política mexicana.

El negocio de la especulación inmobiliaria

#MEMORIA PÚBLICA / CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El negocio de la especulación inmobiliaria en la Ciudad de México ha sido uno de los más redituables desde hace poco más de una década cuando se decidió que la capital debería crecer de manera vertical y no horizontal. A partir de ahí comenzaron a construirse edificios en zonas de alto riesgo sin importar el peligro que representaba para quienes lo habitaban.

La organización ciudadana Suma Urbana denunció hace un par de años que hay alrededor de cuatro mil edificios ilegales construidos en distintos puntos de la Ciudad de México con los beneficios de la norma 26, que favorece a las viviendas de interés social y que generó 200 mil millones de pesos para los desarrolladores de vivienda.

Diez veces más débil que el de 1985…

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Les recuerdo algo: la “escala sísmica de Richter” es logarítmica (base 10), y no lineal. Esto significa que un terremoto de 8.1 grados tiene una magnitud 10 veces mayor que uno de 7.1 (y no es sólo 10% u 15% más fuerte, como podría pensarse). Dicho de otro modo: ayer, un sismo con una magnitud diez veces menor que el de 1985 derribó unos 40 edificios y mató a casi 100 personas en la Ciudad de México.

En resumen: en 32 años no aprendimos un carajo. Una escuela y un taller textil se nos derrumbaron; se siguieron dando permisos para construcciones de papel; se permitió que gente viviera en edificios viejos y dañados (y gente decidió vivir en edificios viejos y dañados); Protección Civil no hizo las revisiones suficientes, las hizo mal o a nadie le importaron; nuestra conciencia y capacidad de exigir tampoco avanzaron, y a nadie le interesó explicarnos la diferencia entre magnitud e intensidad, así que hoy descubrimos azorados que no estábamos en manos de la planeación y la prevención, sino de la suerte, y que un terremoto 10 o 15 veces menor que el de 1985 puede tumbar la capital del país.

Del sismo, la política sucia y la fe en la humanidad

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A estas alturas del desastre ¿quién sabe qué es lo políticamente correcto? Sé que las historias en el fondo son las mismas aunque en su desarrollo haya variantes y que los desastres naturales suelen mostrar los espacios más sucios de nuestras sociedades.

Y el espacio más sucio de la sociedad mexicana es el político y gubernamental. Alguien dirá que no es el momento, que es políticamente incorrecto cuestionar a un gobierno que por el desastre pide unidad nacional, solidaridad y apoyo, tan necesario para afrontar la desgracia que aun hoy no logramos dimensionar en toda su magnitud.

Sismos 85 y 2017, la memoria de la Tierra y de la sociedad civil

CIUDAD DE MEXICO (apro).- Los simulacros se volvieron reales con apenas dos horas de diferencia. A las 11:00 horas de este 19 de septiembre decenas de ocupantes de edificios públicos ensayaron simulacros en conmemoración de los sismos de hace 32 años, movimientos que devastaron la Ciudad de México en aquellas traumáticas escenas de 1985.

Tal parece que la Tierra tiene memoria. El mismo día, a las 13:15, trepidaron edificios, casas, escuelas, hospitales, torres, plazas públicas, iglesias en la Ciudad de México, pero también en Morelos, Puebla, Estado de México y Veracruz. El sismo de este 2017 fue de 7.1 grados, menor al de 8.1 grados de aquel 1985, pero con réplicas múltiples que despertaron las alertas psicológicas más profundas.

Al amanecer no estaba el gobierno

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Cuando el sol iluminó, el gobierno no conocía ni remotamente las consecuencias del sismo de la medianoche anterior.
En la mañana del viernes 8 de septiembre de 2017, oficialmente todo parecía casi normal o al menos incierto. Las declaraciones eran ambiguas porque el sistema de protección civil es en México un renglón más en el presupuesto antes que una organización popular, como la observamos en muchos otros países. Poco a poco, los medios de información fueron relatando las consecuencias más visibles del temblor: “hay decenas de muertos y un tercio de las casas de Juchitán está inhabitable”.

Partidos: Rapiña o solidaridad

 

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Provistos de dinero público como nunca en la historia -casi siete mil millones de pesos para las campañas de 2018, sin incluir recursos estatales-, los nueve partidos políticos de México tienen la disyuntiva de sólo lucrar políticamente con la tragedia en el Sureste o solidarizarse, en los hechos, con los damnificados.

Las miserias del peñanietismo

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los desastres naturales siempre dejan al descubierto los espacios trágicos de la pobreza. Las historias de los pobres son parecidas en su dolor y en su desamparo, viejas carencias llevaderas a fuerza de costumbre que, el día del desastre, se suman todas para el irremediable lamento colectivo.