CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Sala Superior del Tribunal Electoral siempre ha sido de consigna aunque no siempre haya funcionado como tal.
Ernesto Zedillo nombró a cuatro priistas de los siete magistrados que lo componen, pero uno de ellos (Orozco) se juntó con otros tres y jugó el papel de díscolo en algunos lances importantes como el del Pemexgate, cuando se obligó al PRI a pagar mil millones de pesos por haberse robado de la paraestatal petrolera una cantidad igual. El dato duro en la coyuntura era que el PRI ya había perdido la Presidencia.