MÉXICO, DF, 14 de abril (apro).- Un operativo policial multitudinario, que literalmente cercó a la comunidad otomí de San Francisco Xochicuautla, en Lerma, Estado de México, sirvió para resguardar el acarreo clientelar que consiguió imponerse en la asamblea comunitaria, donde se buscaba renovar la representación ejidal con el fin de apuntalar la oposición a un proyecto carretero.
De acuerdo con el Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra (FPIDMT), todo fue orquestado por el gobierno mexiquense, que encabeza el priista Eruviel Avila, para evitar cerrar el paso a la oposición de la autopista de cuota Toluca-Naucalpan, que se asignó a la constructora española OHL.
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