Juan Pablo Proal
MÉXICO, DF, 23 de mayo (apro).- (Casi) nadie en su sano juicio (y posibilidades) dejaría su vida en manos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o un hospital público. Empezando por la clase política. ¿Cuándo ha visto que uno de estos especimenes convalezca en una camilla del ISSSTE” Ellos mismos, los que se atienden en el Ángeles del Pedregal, presumen con discursos engolados: 98% de los mexicanos tiene cobertura de salud pública. La pregunta, más bien, las preguntas son: ¿Llegará el día en que una ambulancia llegue antes que el repartidor de pizzas” ¿Formarse en una fila para obtener medicamentos podrá dejar de ser una práctica de duración infinita” ¿Algún día despacharán algo más que aspirinas y paracetamol”
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