José Gil Olmos
MÉXICO, D.F., 8 de octubre (apro).- El golpe en el ánimo social que ha provocado la desaparición y posible asesinato de estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa ha sido terrible. Va de la tristeza y la impotencia, al hartazgo y la rabia de una buena parte de la ciudadanía, que se siente frágil y desamparada ante los grupos del crimen organizado que se han fusionado con funcionarios de todos los niveles hasta convertirse en un cogobierno.
Adquiere una fotografía para ilustrar esta nota aquí