NUEVA JERSEY (apro).- Lionel Messi volvió a pisar una final de Copa del Mundo con la posibilidad de ampliar una leyenda que parecía no tener techo. Del otro lado apareció una selección que no sintió el peso de la historia ni de la camiseta rival. España le arrebató el balón, el protagonismo y el título; la Furia venció 1-0 a la Albiceleste.
Ante 80 mil 663 aficionados que llenaron el estadio New York/New Jersey, el marcador permaneció inmóvil durante más de 100 minutos gracias, sobre todo, a Emiliano “Dibu” Martínez. El guardameta sostuvo a los sudamericanos cuando el mediocampo perdió la batalla y Messi desapareció del partido durante amplios periodos. La resistencia terminó por romperse hasta el segundo tiempo extra, cuando Ferran Torres convirtió en gol una superioridad que España había construido desde mucho antes.
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