LONDRES, 9 de agosto (apro).- Cuando se cumplen exactamente 300 años desde la firma del Tratado de Utrecht que llevó a que el Peñón de Gibraltar pasara a manos británicas, la tensión diplomática entre los gobiernos de Gran Bretaña y España ha escalado a tal grado que amenaza con descarrilar las relaciones bilaterales.
El conflicto se intensificó luego de varios meses de controversia por la actividad de pesqueros españoles en lo que Gibraltar considera aguas bajo su soberanía.
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