Jorge Carrasco Araizaga
México, DF, 18 de diciembre (apro).- El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos no pudo llegar en peor momento para México. Debilitado hacia el exterior con la imagen de un Estado corrupto y mafioso, se quedó al margen de lo que ocurre en dos de sus fronteras estratégicas.
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