ANTÚNEZ, Mich., 15 de enero (apro).- Como si se tratara de una fiesta, decenas de personas acudieron puntuales al panteón municipal. Un grupo de músicos entonaba corridos de vida y muerte, pero el llanto y los gritos desgarradores de Juana rompían el ritmo sincopado. “Por qué me lo mataron”, gritaba la mujer mientras era sepultado el cuerpo de su hijo, Mario Pérez Torres.
“¿Usted cree que se va a calmar esto””, pregunta María Elena, la prima de Mario, inquiriendo al reportero si no es peligroso hablar con la prensa.
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