De la redacción
MÉXICO, D.F., 2 de septiembre (apro).- “Sólo escuché la explosión, estábamos acostados, no dormidos, y de repente se incendió y todo se destruyó”, recuerda Juan Pablo Osuna Palomares, uno de los ocho oficiales de Comercio Exterior que se encontraba en la Aduana de Piedras Negras, Coahuila, el pasado domingo 31 de agosto.
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