MEXICO, DF, 2 de julio (apro).- Edward Snowden no sólo reveló uno de los secretos mejor guardados por las 17 agencias estadunidenses de inteligencia. El joven experto en sistemas de informática lanzó una auténtica bola de nieve que puede arrastrar no sólo las relaciones entre Estados Unidos y China, la Unión Europea y Rusia sino el futuro mismo de Barak Obama y su segundo periodo presidencial.
El presidente de Estados Unidos que llegó con la oferta del “cambio”, de una nueva generación política y que encumbró a las redes sociales “en especial, a Twitter y Facebook– como nuevas herramientas de interlocución con la sociedad, puede acabar como un vulgar Richard Nixon que, en lugar de espiar a su gabinete, espía a sus ciudadanos, a sus aliados y no logra acertar a modernizar al imperio herido.
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