WASHINGTON (apro) – A las 8:46 de la mañana del 11 de septiembre de 2001 cambió por siempre la manera de vivir y quedó demostrada la vulnerabilidad de la seguridad de Estados Unidos, en ese preciso instante el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra el edificio de las Torres Gemelas, en Manhattan.
En total perplejidad los neoyorquinos y los estadunidenses iniciaban ese martes pensando que el incidente se debía posiblemente a que una avioneta o una aeronave pequeña se estrelló accidentalmente contra el gran coloso de hierro y concreto, símbolo del poder económico en la gran ciudad que nunca duerme.
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