MÉXICO, D.F., 29 abril (apro).- En todos estos años que llevo de ajedrez, he llegado a conclusiones sobre qué estudiar para progresar. Evidentemente el primer punto fundamental en todo esto es tener tiempo. Sin éste no hay manera de mejorar en ajedrez. No se puede aprender nada si no se dedica tiempo para ello, ya sea ajedrez, física, música o el tema que usted quiera. Pero además de esto, en mi opinión, mucho del aprendizaje se logra analizando cuidadosamente partidas ilustrativas, modelos de ataque, joyitas defensivas, etcétera.
Sin embargo, no basta con reproducir la partida en digamos, 10 minutos, y llegar a conclusiones. En muchas ocasiones lo que hay que hacer es destripar literalmente las posiciones y eso, a la larga, es lo que da la ventaja competitiva, este acervo de posiciones analizadas que poco a poco van permeando en enseñanzas sobre cuáles son las buenas jugadas. Se adquiere, así, una “intuición” sobre qué jugar en ciertas situaciones. Esto es muy evidente entre los grandes maestros, por ejemplo.
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