MÉXICO, D.F., 6 de mayo (apro).- Con una producción exacta, sin desplantes de protagonismo a través de efectos, Samuel Lefeuvre asume el ser dueño de una fisicalidad extrema que integrada a un concepto nítido de la escena tiene como resultado un montaje eficaz y vanguardista. La idea es muy sencilla; no intenta ser conceptual, ni hablar del ser y la nada, ni de los más intrincados sentimientos.
El grupo Entorse que él dirige y fundó, vino a México por primera vez y se presentó con Accidens (ce qui arrive), montaje que parte de la realidad cotidiana de aquellos que se dedican a la danza: una actividad que requiere alto rendimiento físico, durante el cual las lesiones son comunes y constantes, y los cuerpos se desgastan mucho más de lo habitual. En la danza es claro que los artistas aprenden de una manera u otra a salir al foro lastimados o a encontrar la manera de compensar sus dolencias.
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